Plumas de bádminton, pelotas de tenis, balones atados para golpear en los pies, gafas de natación, viseras y globos. Todo eso se utiliza para adiestrar a la raza especial de los porteros de balonmano de élite, cuyo entrenador en la selección, Alexandru Bulligan, califica de "locos constructivos". Sus brillantes pupilos, David Barrufet y José Javier Hombrados, le respetan y admiran como a un gurú. Cuando España entrena en Basilea, lo lógico es mirar a la portería donde casi toda la selección practica jugadas de ataque y defensa. Pero la vista se va hacia la otra: Bulligan, que hace el mismo trabajo en el Pórtland San Antonio de Pamplona, y un ayudante "castigan" a uno de los guardametas con ejercicios tan curiosos como golpearle en los pies con un balón mientras le tiran pelotas de tenis o plumas de bádminton que debe parar con las manos. "Se trata de que el portero sea muy preciso al parar algo tan pequeño como una pelota en condiciones adversas, recibiendo impactos en los pies al mismo tiempo. De esa manera, parar un balón en condiciones normales le parecerá más fácil", explica Bulligan. Y añade: "Además, así se trabajan los reflejos y la coordinación, así como el tono muscular, de una manera amena, porque hacerlo todos los días a doble sesión solamente con balones sería aburrido. Se trata de que el portero se divierta trabajando". Bulligan, quien importó algunos de esos métodos de su escuela rumana, está tan convencido de su utilidad que se devana los sesos para diseñar una máquina lanzadora de balones, similar a las que usan los tenistas en sus entrenamientos: "Pero tiene que llevar una cortina o algo similar, para que el portero no vea el balón con claridad", matiza. Tanto Barrufet como Hombrados no tienen dudas sobre la eficacia del gurú: "Su gran sabiduría y experiencia, aplicadas a un entrenamiento específico sofisticado, son muy valiosas", dice el catalán. "Y más aún para mí ahora, porque acabo de salir de una lesión", remacha el madrileño.
Espiando a los lanzadores rivalesLa tecnología moderna -vídeos y programas informáticos especiales- permite que un portero tenga radiografías casi perfectas de los lanzadores rivales antes de un partido. Pero eso no quiere decir que el oficio de guardameta sea más fácil: "Yo estudio sus vídeos, pero ellos también estudian los míos. Además, llegas a tener tanta información de tantos jugadores sobre cómo arman el brazo, saltan o lanzan que puedes hacerte un lío", advierte Hombrados. Pero, como explica Bulligan, el vídeo y el ordenador se han vuelto imprescindibles: "En este Europeo, por ejemplo, puede haber siete u ocho porteros de gran nivel, y lo que decide son los pequeños detalles. En una jugada decisiva, a falta de medio minuto, un jugador tiene la tendencia a lanzar donde se encuentra más cómodo, y si el portero lo sabe puede anticiparse". Sin embargo, Barrufet puntualiza: "El rival suele lanzar de acuerdo con su tendencia, pero los hombres no son máquinas, y pueden cambiar. A veces tiran en función de dónde hayan lanzado durante el partido. O sea, que es mucho más complicado de lo que parece".
Trucos psicológicos
Luego están los trucos psicológicos: los pantalones amarillos de Barrufet, porque los colores llamativos pueden distraer al lanzador, sobre todo en los penaltis, donde el duelo mental -"yo creo que él cree que yo creo que me a lanzar por aquí, así que le ofrezco el otro lado"-, puede llegar a ser obsesivo; o las camisetas amplias que empleaba Lorenzo Rico, o el propio Bulligan, que se retiró en buena forma a los 42 años, para que la tela colgante pudiera amortiguar disparos y dar la sensación de que se cubre más portería; o poner un especial interés en parar el primer lanzamiento de un rival, porque si éste falla puede quedar psicológicamente afectado.
El miedo de los niñosEl catedrático y sus aventajados alumnos coinciden en que los tratados de psicología aplicada al deporte son poco útiles para los porteros de balonmano: "Somos muy peculiares, una especie de locos constructivos. Casi todos mis amigos que han sido porteros son ahora ingenieros, profesores o doctores, es decir, se dedican a una actividad muy creativa", señala Bulligan. "No había pensado nunca en lo que dice Buli, pero quizá tenga razón. Somos especiales, sin duda, entre otras cosas porque nuestros errores tienen siempre consecuencias fatales, dado que somos el último defensor", apostilla Barrufet. Y Hombrados coincide: "Loco, quizá sí, pero en el sentido de estar revolucionado en su soledad. Y el portero también debe ser muy constructivo, para aguantar la presión enorme que sufre a veces y, a partir de la abundante información que recibe, tomar las decisiones correctas en una fracción de segundo".
¿Se nace para ser portero?
"Sí, un niño que sirva para esto no debe tener miedo, y si lo tiene, debe ser capaz de no transmitirlo. Desde niño, si el balón me daba en la cara yo entendía que lo había parado, me motivaba mucho y, generalmente, ese partido me salía redondo, porque me enrabietaba", recuerda Bulligan. "Lo ideal es que el niño no sea consciente del riesgo real que corre de recibir balonazos hasta que haya madurado, porque entonces lo podrá asumir como parte de su trabajo, y ya no le dará miedo. Y el otro factor es la altura. Hoy, si no mides 1,90 o más es muy difícil que seas un buen portero", advierte Hombrados. Y Barrufet remata con un mensaje a los niños: "Si tienes miedo no te pongas en la portería, porque vas a sufrir, y esto es para disfrutar".
Redacción deportes |
30/1/2006 |