Tras el tibio ciclo de cuatro años, cuando los croatas no pasaron la primera fase de la Euro 2004 y el Mundial 2006, el conjunto entrenado por Slaven Bilic acude a Austria y Suiza con la tarea de plantarse en los cuartos de final de la competición, y más al estar enclavados en un grupo asequible, con permiso de Alemania, claro. Croacia acabó tercera en la Copa Mundial de 1998, algo que no ha podido repetir desde entonces, aunque las esperanzas son altas para esta nueva generación al frente de la cual está Bilis. Tras ganar su grupo de clasificación de forma dramática, Bilic hizo buen uso del talento emergente, entre el que se incluyen Eduardo da Silva, que no estará en Austria por una grave lesión, Luka Modric y Vedran Corluka.
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Junto a los cambios de personal, vino una modificación táctica, abandonando el tradicional esquema balcánico del 3-5-2 para implantar el sólido 4-4-2 en su lugar. En su mejor versión, la defensa de Croacia está compuesta por el experimentado Robert Kovac y Dario Simic, con Corluka y Josip Šimunić en los laterales. El capitán Niko Kovač ocupa normalmente el pivote defensivo, dándole a la zona ancha del equipo croata un cierto empaque, que se complementa con el talento de Niko Kranjčar, fino zurdo de enormes posibilidades, que podría ser una de las grandes revelaciones del torneo. Mladen Petrić, Bosko Balaban y Igor Budan serán los encargados de suplir al maltrecho Eduardo da Silva, al que una entrada criminal cuando jugaba con el Arsenal le ha dejado fuera de combate.
Nota: 7.
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