Tras un mal comienzo, los de Luis Aragonés sellaron el pase a la fase final de la Eurocopa tras imponerse por 3-0 a Suecia en la penúltima jornada de la fase de clasificación, firmando así un curso 2007 inmaculado, que desterró cualquier tipo de sombra sobre una selección que a finales de 2006 atravesaba por una crisis que la hacía tambalearse (las derrotas por 3-2 ante Irlanda del Norte y por 2-0 ante Suecia dejaban al equipo con tres puntos tras las tres jornadas). Todo aquello ya está olvidado, también el capitán Raúl, que desde el desastre de Belfast no ha vuelto a ser llamado por Aragonés, y el combinado nacional español acude a Austria y Suiza en el pelotón de cabeza, pero con las eternas dudas, casi crónicas, del mal de altura que sufre cuando se acercan los partidos decisivos, los que no tienen retorno.
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En cuanto al plantel, Luis reclamará a futbolistas dotados, sobre todo de media cancha hacia delante, ligeros, tipo Iniesta, Xavi o Cesc, en los que recaerá la responsabilidad del equipo en los momentos cruciales. Con el mestizaje que supone tener a varios de ellos circulando en ligas extranjeras (en la Premier, Xabi Alonso, Arbeloa y, sobre todo, Fernando Torres y el propio Cesc) conceden un poco más de empaque a un equipo que sigue teniendo su talón de Aquiles en defensa, sobre todo a la hora de neutralizar jugadas a balón parado. Para ello, Luis tirará de centímetros en la retaguardia, con Marchena, Albiol y De la Red, quienes serán los encargados de flanquear la única posición del campo, la portería, en la que España tiene a un futbolista superdotado, Iker Casillas, quien acude a su cuarta cita importante con la selección (dos Eurocopas y dos Mundiales).
Nota: 8.
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