Valentino Rossi volvió a casa para elevarse a la gloria. Lo hizo en el circuito de Misano, junto a su pueblo, y ayudado por la increíble serie de caídas de su gran rival, el australiano Casey Stoner, que encadenó su segunda carrera sin puntuar y ya cuenta con 75 puntos menos que el italiano.
A falta de cinco pruebas para el cierre del campeonato (Indianápolis, Japón, Australia, Malasia y Valencia), Rossi está a punto de proclamarse nuevamente como campeón del mundo después de dos años de sequía. Tan sólo una cadena de imprevistos podría apartarle de su octavo título: Stoner está obligado a recortarle 15 puntos en cada carrera. En Japón, Rossi ya podría coronarse. Para celebrar su golpe de autoridad definitivo, escogió un escenario especial y una estadística ilustre. Ganó con autoridad en Misano, el primer circuito que pisó en su vida, con apenas nueve años, muy cerca de su casa de Tavullia, un circuito al que las motos regresaron en 2007 después de 14 años de ausencia. Su pueblo le nombró alcalde por un día y Rossi le brindó la victoria. La estadística también le encumbró.
Ya tiene tantas victorias en la categoría reina como quien más había sumado, Giacomo Agostini. "Me temo que no se lo ha tomado tan bien como cuando igualé a Ángel Nieto", explicó sonriente Rossi después de la carrera, el triunfo número 700 de Italia en la historia del Mundial el día en el que un italiano de 35 años, Loris Capirossi, batió otro récord, el de participaciones en grandes premios, un total de 277.