Al Real Madrid se le presenta un inicio de Liga de Campeones idóneo. Recibe en el Bernabéu al Bate Borisov, el conjunto con menor coeficiente UEFA de todos los que participan en la competición (1.760 puntos, por 93.837 del Madrid). A priori, la diferencia es abismal, insalvable e infranqueable.
Pero si de algo está lleno el fútbol es de ejemplos de superación, de victorias imposibles y derrotas inimaginables. Brasil lo sabe bien tras el "Maracanazo" que le privó de un Mundial. El propio conjunto "merengue" sufrió en sus carnes la frustración de perder en su estadio la Copa del Rey el año que celebraba su centenario frente al Deportivo. Por todo ello, la concentración debe ser máxima y la relajación inexistente.
Si algo está claro es que la "Champions" es el torneo por excelencia del Madrid. Pocos equipos consiguen una motivación mayor para afrontar este tipo de encuentros. Los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva saben de la exigencia y predilección de su afición por este título. Más aún tras los fracasos de los últimos años, donde no ha conseguido superar los octavos en la últimas cuatro ediciones.