España no dio su verdadera talla en el partido clave del Mundial de balonmano frente a Suecia al perder por 34-30, y ahora queda abocada a una heroicidad si desea seguir con opciones de medalla: ganar a la anfitriona Croacia el miércoles ante 12.000 voces enloquecidas.
Si España naufraga ante Croacia, lo que es probable más por el ambiente y la política que rodea a este Mundial que por calidad de juego, todavía deberá jugarse con Corea del Sur en la última jornada (jueves) el pase, sin puntos, a la segunda fase. El dominio sueco fue manifiesto en la primera media hora de juego. La lesión del central habitual Lukas Karlsson (hombro dislocado) ni se notó en el bando nórdico por el excelente trabajo de Doder, director de juego del CAI Aragón. Bajo la batuta del "maño" Doder Suecia jugó un balonmano superlativo, bien es cierto que facilitado por la permeabilidad preocupante del 5-1 defensivo español y su falta de acierto en los lanzamientos.