El Arsenal endosó al Real Madrid la primera derrota de pretemporada (1-0) y fue demasiado rival para un conjunto madridista agotado del esfuerzo realizado en el encuentro de ayer ante el Hamburgo, en un partido que dejó la preocupante lesión del holandés Wesley Sneijder.
Hay partidos que nunca pueden considerarse amistosos pese a que lleguen en el mes de agosto. Para dos equipos de la historia de Arsenal y Real Madrid, cualquier enfrentamiento en un templo del fútbol como el Emirates Stadium se juega al máximo. Se pelea cada balón, ante una afición que llena las gradas y que saborea el buen fútbol, agradecida ante cualquier gesto de calidad.
Siempre ha sido tildado de viril el fútbol inglés. Hay conjuntos como el Arsenal, que además de ritmo vertiginoso apuestan por una buena dosis de calidad. Faltaba su líder, Cesc Fábregas, pero el duelo con el Real Madrid era un buen ensayo para Arsene Wenger.
Entre el mayor rodaje del conjunto inglés y el cansancio acumulado en el Real Madrid, al no poder contar Bernd Schuster con los internacionales recién llegados y los lesionados Pepe y Cannavaro, el conjunto español estuvo a merced del Arsenal.
Unos imprimían a su fútbol una velocidad endiablada frente a la de crucero del conjunto madridista, con claros síntomas de cansancio en jugadores veteranos como Michel Salgado o Raúl, y preocupantes minutos desaprovechados por otros como Baptista. La llegada del holandés Rafael Van der Vaart puede provocar su traspaso. Su actitud deja indicios de que él también lo desea.