Roger Federer sintió el escalofrío de la derrota, pero supo recuperarse a tiempo y eludir un triste paso por el Abierto de Australia al ganar después de tres horas y media al checo Tomas Berdych en los octavos de final por 4-6, 6-7 (4), 6-4, 6-4 y 6-2.
Su rival ya le había proporcionó un serio disgusto en los JJ.OO. del 2004 en Atenas, aunque luego Federer le venció siete veces seguidas, pero el fantasma de una derrota sonada planeó por la Rod Laver Arena y el suizo estuvo en peligro de fallar en su objetivo de lograr los cuartos de un Grand Slam, algo que ha cumplido a rajatabla desde Roland Garros en 2004.
Mucho hubiera perdido Federer. Además de crédito habría dejado escapar la oportunidad de seguir luchando por su 14 título grande e igualar así el récord de Pete Sampras. Pero su tenacidad y un cierto bajón del checo se unieron para que el suizo salvara el pellejo.