Lo primero que resalta del nuevo fichaje madridista es su altura. Sus escasos 172 centímetros motivaron que Cícero João de Cézare fuera pronto rebautizado como Cicinho. Y aunque nadie le va exigir que marque goles de cabeza, su promedio anotador con los pies es más que notable. La temporada pasada la afición del Sao Paulo estalló hasta nueve veces de júbilo con sus tantos, uno de ellos histórico al ser el número 10.000 en la historia de la Copa Libertadores.
Su calidad técnica le ha convertido en un jugador al que no le 'quema' el balón en los pies, algo que han aprovechado sus detractores para catalogarlo como excesivamente individualista. Él mismo se define como "un jugador defensivo con características ofensivas para cuando me necesiten, y que puede entrar por cualquier banda. Tengo mucha voluntad y me adapto sin problemas a las peticiones de los técnicos". Sigue...