Fernando Alonso lo conseguió: es bicampeón mundial de Fórmula 1 por segunda vez consecutiva, a sus 25 años, en la temporada del adiós de Schumacher y en la que más difíciles le han puesto las cosas.
El asturiano tenía motivos para celebrar un éxito que persiguió con ahínco durante toda la temporada aún por encima de las críticas de parte de la crítica y de la oposición de Ferrari, que intentó por todos los medios evitar la victoria azul.