A espaldas del Valencia, el Real Madrid llegó en el verano de 1996 a un acuerdo con el montenegrino Pedja Mijatovic y el 1 de julio depositó en la Liga de Fútbol Profesional (LFP) el importe de la cláusula de rescisión del futbolista (1.350 millones de pesetas). La hinchada valencianista nunca perdonó al jugador, su estralla e icono, su marcha, tachándole de traidor; y el club de la capital del Turia acusó al Madrid de robarle al jugador. En las oficinas del Bernabéu hubo pintadas amenazantes contra el Real Madrid y el futbolista. Aquel episodio encendió la mecha de lo que a día de hoy es un partido de cuentas pendientes.