Si bien es cierto que en Liverpool se apagó la estrella de Morientes, en Mónaco el delantero español explotó todas y cada una de sus cualidades. Llegado al Principado tras ser rechazado en el Real Madrid por Carlos Queiroz, su conexión con Ludovic Giuly a las órdenes de Deschamps, llevó al equipo monegasco a la Final de la Liga de Campeones, donde cayó ante el Oporto de Deco y Mourinho.
Para alcanzar esta final, antes debió eliminar a 'su' Real Madrid. El trance no debió ser demasiado doloroso pues en aquella eliminatoria, Morientes brilló con luz propia. Marcó en la ida y en la vuelta y celebró a lo grande la eliminación del club de su vida que ese año, por extrañas directrices técnicas, le relegó al olvido. Su revancha se culminaría con una temporada en la que disputó cuarenta partidos y marcó diecinueve goles. El regreso a la 'Casa Blanca' estaba hecho.
Lo suyo es el gol:
FRANCK RIBERY La esperanza francesa
CRISTIANO RONALDO: Busca la consagración
DAVID VILLA: El goleador sin techo
LEO MESSI: Hambre de gloria
SERGIO AGÜERO: El Atlético se agarra al 'Kun'Fuente: Redacción deportes 1/9/2006