Para comprobar si la fotografía estaba retocada no se les ocurrió otra cosa que mandar a una reportera para, literalmente, meter mano al centrocampista inglés del Milan. Cuando la reportera puso su mano sobre las partes nobles del inglés la cara del jugador lo dice todo... entre la sorpresa, la indignación y el enfado.
Redacción deportes |
22/1/2010 |