El entrenador español Quique Sánchez Flores, cuya salida del Benfica fue anunciada hoy por el club, abandona Portugal con sabor agridulce, ya que la imagen que proyectó de hombre educado y frontal quedó empañada por sus discretos resultados deportivos.
El año que permaneció en el club de La Luz, Sánchez Flores se ganó el cariño y respeto de la mayoría de los medios de comunicación social, aficionados e, incluso, colegas de profesión, quienes apreciaron sus buenos modales y sus dotes de comunicación.
Sin embargo, los resultados del Benfica llevaron otros derroteros y, a pesar de ostentar el liderato algunas jornadas a finales de 2008, el equipo se derrumbó a partir del pasado enero y acabó tercero, debajo del campeón Oporto y del Sporting de Lisboa.
'Quique es un gran entrenador y una gran persona. Es una satisfacción y un privilegio haber trabajo con personas de esa talla', declaró a EFE el entrenador del Vitória de Guimaraes portugués, Manuel Cajuda, quien destacó los 'exquisitos' modales del entrenador.
Cajuda explicó que Sánchez Flores, de 44 años, trajo a Portugal unos métodos de trabajo 'evolucionados', pero la presión que vivió en el entorno del Benfica, el club más laureado de Portugal que lleva varios años como segundón, acabó por dificultar su trabajo.
'Quique no fracasó, aunque tampoco creo que triunfase', señaló el entrenador del Guimaraes, quien reflejó que la supremacía en los últimos años de su acérrimo rival, el Oporto, perjudicó al técnico español.
También se granjeó buena fama entre la prensa local, que destacó su cordialidad, incluso en los momentos más difíciles.
'Siempre intentó responder a las preguntas. Mantuvo la compostura', contó a EFE el periodista de la radio portuguesa TSF, Valter Madureira, quien cubrió la información del Benfica durante la última temporada.
Madureira opinó que el técnico español importó novedosos métodos en la preparación física, y consideró que el bajo rendimiento de algunos jugadores, como el hondureño David Suazo, el argentino Pablo Aimar y el español José Antonio Reyes, afectó al equipo.
El entrenador, sobrino de la mítica artista española Lola Flores, también levantó pasiones entre muchas aficionadas, quienes reconocieron su encanto personal mientras tabloides sensacionalistas y revistas lusas del corazón le hicieron varias veces protagonista de sus páginas.
Sin embargo, tampoco faltaron detractores como algunos especialistas deportivos que le achacaron intransigencia en términos tácticos -quiso que los jugadores se adaptasen a su sistema, no al contrario- y falta de conocimiento del fútbol luso.
Durante la temporada, el antiguo técnico del Getafe y Valencia fue de menos a más y, a pesar de estar hasta el pasado mes de enero invicto en el campeonato nacional, terminó perdiendo cinco partidos de Liga, la mayoría entre el mes de marzo y el de mayo.
'Es como tener un coche preparado y que, a cinco metros de la meta, se para', resumió Sánchez Flores para explicar que cuando su equipo estaba jugando mejor, fue cuando perdieron la concentración para atar las victorias.
Su única victoria en Portugal, la Copa de la Liga -un trofeo considerado menor ganado ante el Sporting de Lisboa en una polémica final- no fue suficiente para salvar la temporada.
Agencia EFE |
8/6/2009 |