Fecha nefasta como pocas. Una desafortunada acción dentro de un terreno de juego derivó en algo inesperado. El 22 de junio de 1994, en el Mundial de Estados Unidos, Andrés Escobar tuvo la mala suerte de intentar despejar un centro del estadounidense John Harkes y meter el balón en su propio arco. Con eso, por la derrota 2-1, se fueron las ilusiones de una Selección de Colombia que llegaba al Mundial con grandes aspiraciones, sobre todo tras la goleada que le había propinado a Argentina, en el Monumental. Diez días después, en la noche del 2 de julio en Medellín, el 'Caballero', tal como apodaban al defensor, fue asesinado por Humberto Muñoz Castro.
De doce disparosEscobar presintió lo peor en una discoteca e intentó por todos los medios calmar los ánimos, pero Muñoz Castro no entró en sí y le propinó doce disparos. El jugador murió prácticamente al instante, sin poder llegar a un hospital para que profesionales le intentaran salvar la vida. Siempre se habló de que el asesinato estuvo relacionado a las apuestas deportivas, aunque nunca pudo comprobarse. Lo cierto es que el país entero lloró a Escobar. Su funeral contó con cerca de 100.000 personas, quienes hoy no pueden entender cómo, debido a la buena conducta dentro de la cárcel, Muñoz Castro se encuentra en libertad condicional desde 2005 a pesar de haber sido condenado a 43 años y haber cumplido apenas once.
Redacción deportes |
22/6/2009 |