El Athletic Club ha sacado réditos inmediatos a la victoria en San Mamés frente al Atlético de Madrid, un triunfo que le permite frenar su mala racha liguera, coger aire en un momento en la que empezaban a irle bastante mal las cosas y rearmarse para un futuro inmediato que le depara citas relevantes.
El 1-0 algo afortunado frente al conjunto colchonero, al que superó en la primera mitad pero con el que sufrió lo suyo tras el descanso, le ha finiquitado al equipo bilbaíno la negativa paupérrima marca de un punto en cinco partidos que encadenaba en Liga, donde había caído por primera vez en la temporada a la segunda mitad de la tabla tras perder en Getafe.
Contra el Atlético, además, el Athletic recuperó la imagen de equipo corajudo, intenso y peligroso para cualquier rival al amparo de su público, que ayer le llevó en volandas a sumar tres puntos muy importantes para el ánimo del entorno rojiblanco, alicaído en las últimas semanas.
En esa tesitura, el conjunto de Joaquín Caparrós se puede tomar un cierto respiro, de apenas cinco días, para ver lo que viene ahora, que no son sino tres compromisos en una semana de cada una de las tres competiciones en las que está inmerso.
Las dos primeras citas son menos apremiantes que la tercera, la vuelta de dieciseisavos de final de la Copa del Rey ante un Rayo Vallecano al que deberá remontarle en San Mamés el complicado 2-0 con el que terminó la ida en el Teresa Rivero.
Pero eso será dentro de nueve o diez días. Antes, este jueves, deberá devolver la visita al casi exótico Nacional de Madeira en pleno Océano Atlántico. En la preciosa Funchal, el Athletic puede certificar la clasificación a también los dieciseisavos de final de la novedosa Liga Europa que tan en franquía le dejó la remontada en Bilbao frente al mismo rival hace semana y media.
Posteriormente, casi sin solución de continuidad, el domingo, el desplazamiento que le depara el calendario liguero en mucho más corto, a Santander. No obstante, los nuevos campos de El Sardinero le suponen un escenario cada vez más exigente, ya que, a medida que el Racing se va afianza en Primera y crece un poco más cada año, el choque de vecinos se parece más a un pequeño derby.
De la capital cántabra tendrá que intentar salir el conjunto rojiblanco lo más entero posible, ya que inmediatamente después le llega el Rayo y, a la vuelta de un nuevo parón liguero, comparecerá en San Mamés el todopoderoso FC Barcelona.
Pero eso será ya dentro de otro de los numerosos exigentes y comprimidos tramos competitivos a los que tiene que hacer frente en un curso casi a la carrera, pero tan intenso y atractivo que, sin duda, desearía repetir cada temporada.
Agencia EFE |
1/11/2009 |