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El cambio de planes del Athletic dio al menos para frenar la racha de derrotas

El cambio de planes del Athletic dio al menos para frenar la racha de derrotas
El jugador del Athletic Club de Bilbao, Gaizka Toquero (c), celebra su gol con sus compañeros, Fran Yeste (d) y Koikili Lertxundi, durante el encuentro disputado ayer contra el FC Barcelona. EFE/Archivo
El cambio de planes de Joaquín Caparrós ante el FC Barcelona no varió demasiado las cosas del Athletic Club respecto al conjunto azulgrana, pero sí le dio al menos para frenar la sangría de derrotas que llevaba el equipo bilbaíno frente a un rival que se le estaba tornando prácticamente inabordable.
22/11/2009
Agencia EFE
El cambio de planes de Joaquín Caparrós ante el FC Barcelona no varió demasiado las cosas del Athletic Club respecto al conjunto azulgrana, pero sí le dio al menos para frenar la sangría de derrotas que llevaba el equipo bilbaíno frente a un rival que se le estaba tornando prácticamente inabordable.

No obstante, para que llenar el campo de medio centros y preservarse de esfuerzos exagerados al principio del partido le saliese medianamente bien, el Athletic contó con dos circunstancias inesperadas: el desacierto rival y un aprovechamiento de las oportunidades propias fuera de lo habitual.

Tras darle muchas vueltas a la cabeza para tratar de frenar a un Barcelona contra el que no le había servido nada de lo intentado en ocasiones anteriores, Caparrós echó mano de un remedio tan conocido como casi fuera de uso en la actualidad: atrincherarse en campo propio a la espera de alguna jugada de fortuna.

Pero algo había que hacer ante lo contundente de los números. Y frente a este Barcelona ningún antídoto parece ilegítimo. Caparrós metió a Gurpegui junto Orbaiz y Javi Martínez, recuperó a Yeste y puso a Susaeta junto a Llorente. Así perdía verticalidad y desborde en las bandas, pero ganaba ayudas en la presión y hasta cierto criterio en las decisiones.

No le sirvió de mucho en cuanto al juego, ya que en la primera parte el dominio visitante fue abrumador; y tampoco evitó mucho peligro, dado que el rival llegó con asiduidad y peligro sobre la meta de Iraizoz. Pero, ahí entró la variable inesperada: el desacierto blaugrana.

No estuvo fino el Barça y no lo estuvieron sus más insignes futbolistas, Messi y Xabi, que erraron lo imposible. Uno un mano a mano con el portero de los no suele perdonar y el otro un remate, solo, en el segundo palo. Además, en otras acciones de peligro los de Pep Guardiola tampoco tuvieron su día.

Pero el Barcelona siempre es mucho y que no marque un gol en un partido casi imposible. Se despistó un poco la muralla rojiblanca y, a poco de la segunda parte, Alves echó abajo el planteamiento local.

Vuelta a empezar para el Athletic, que recuperó rápidamente su fisonomía. Toquero al campo y Susaeta a la banda. Y en una de sus jugadas más señaladas, una prolongación de cabeza de Llorente, el delantero que juega con el '2' puso el empate.

El Barcelona había fallado lo suyo y el Athletic acertó a la segunda. El mundo al revés. Y el 1-1 abrió un rato de equilibrio que no se acabó hasta el pitido final.

No es que le saliese demasiado bien la probatura al sevillano, pero al menos consiguió frenar una racha que empezaba a pesar demasiado a sus jugadores. Aunque fue superado como en veces anteriores, el Athletic por lo menos acabó más o menos entero.

Pero lo que le dio validez al experimento no fue sino un factor ajeno a los que pueden manejan los técnicos. Es decir, el acierto en un partido puntual de los dos equipos en liza. En la definición, el Athletic hizo del Barcelona y el Barcelona del Athletic. Cosas del fútbol.



 Agencia EFE |  22/11/2009 |