Cuerpo técnico, médicos y el propio jugador argentino no saben hasta qué punto forzar, dada la importancia de ambos partidos. Es cierto que el pesimismo se apoderó del entorno del jugador al ser sustituido en San Mamés. Pero el domingo, las tornas cambiaron y se pasó a un ambiente de mayor optimismo y confianza, tras ser explorado por los doctores del club. Reposo y calma son las palabras a las que se agarra Messi y el barcelonismo, que, si tras la posible rotura del adductor izquierdo del '10' cundió el pánico, se aliviaron al conocer que el diagnóstico era el de una lesión de grado 1 (la más leve).
La encrucijada en la que se encuentra PepQue qué quiere decir todo esto; que la lesión existe, que hay una pequeñísima rotura muscular que en unas 48-72 horas puede recuperarse, pero que a poco que se fuerce puede convertirse en una lesión de mayor gravedad. ¿La situación actual? Pues que Guardiola y el propio futbolista están jugando al despiste sobre las opciones reales que tiene 'Leo' de jugar ante el Inter -partido prioritario en Can Barça- y Real Madrid, al que desde la capital catalana no consideran un partido a vida o muerte. Con Ibrahimovic recuperado, Pedro cada vez más entonado e Iniesta partiendo desde un costado, la tripleta atacante del Barça tendría todas las garantías del mundo para conseguir el objetivo de hacerse con los tres puntos ante el equipo italiano. Esta idea, que a día de hoy es la más probable, dejaría a Messi en el banquillo por si las cosas se complican, dándole margen para llegar en plenitud ante el eterno rival, el Real Madrid
Redacción deportes |
23/11/2009 |