Juan Soler, que accedió a la presidencia del Valencia en un momento de esplendor personal y profesional y de grandes éxitos deportivos para el club, atraviesa justo cinco años después una etapa de dificultades empresariales, en la que también ha perdido la mayoría accionarial en la sociedad.
Actualmente, el panorama que le rodea no es favorable y, según han informado varios medios de comunicación, ha empezado a preparar un concurso de acreedores y tiene pendientes una serie de pagos con el Valencia por la adquisición de una de las futuras torres del campo de Mestalla.
La crisis inmobiliaria ha afectado a sus empresas, que no atraviesan la situación favorable de hace un lustro, al tiempo que el club ha incrementado su deuda durante este tiempo hasta los más de 450 millones con que contaba el pasado verano, antes de la ampliación de su capital social.
Durante los cinco años que han pasado desde su acceso a la presidencia del Valencia, que se produjo el 5 de octubre de 2004, el club, que en aquel momento fue elegido mejor equipo del Mundo, ha pasado a convertirse en una sociedad altamente endeudada y que ha tenido que recurrir a la ampliación de capital del pasado verano para tratar de salir a flote.
Los tres años y medio que Soler pasó al frente del Valencia supusieron una etapa de caída libre para la entidad que incrementó sus gastos exponencialmente y perdió protagonismo deportivo a nivel nacional e internacional.
No le fue mejor al club cuando lo dirigió desde fuera a partir de marzo de 2008 y tampoco tuvo suerte cuando negoció la venta de sus acciones a Vicente Soriano a principios del pasado verano, ya que la operación no se cerró.
Esta circunstancia ha supuesto que el 37 por ciento del capital social del club que poseía Soler se ha visto dividido por diez y la fuerte suma que tiene invertida en títulos del club no le generan protagonismo alguno.
Fueron 31,5 millones de euros los que Soler pagó a Paco Roig en junio de 2004 para adquirir unas acciones que le permitieron acceder a la vicepresidencia de la entidad presidida en aquel momento por Jaume Ortí.
'Con esto hemos pretendido que llegue al valencianismo la paz social. Más importante que la venta de acciones era la estabilidad de la entidad. Tanto para mí, como para mi familia, es un honor y un orgullo ayudar a construir un Valencia más fuerte y por eso considero que esta ha sido una de las operaciones más importante de toda mi vida', indicó Soler en aquel momento.
Su permanencia en la vicepresidencia duró cuatro meses, ya que en octubre decidió hacer valer su condición de máximo accionista de la entidad por diversos motivos, entre ellos el de no haber gozado de más protagonismo en el triunfo del equipo en la Supercopa de Europa ante el Oporto a finales de agosto.
Así, el 5 de octubre accedió a la presidencia con palabras de elogio hacia su antecesor y al frente de un equipo en el que Vicente Soriano era vicepresidente, Manuel Llorente, director general, y Agustín Morera, consejero y portavoz.
Todos ellos, Morera, desde marzo a julio de 2008; Soriano, desde julio de 2008 a junio de 2009; y Llorente, desde junio de 2009, han sido presidentes del club.
Permaneció como presidente formal de la entidad dura tres años y medio sin tener la fortuna de que el club sumara un nuevo título, ya que la Copa del Rey de 2008 llegó pocas semanas de su decisión de abandonar la presidencia de la entidad.
'Dentro de unos años me gustaría poder salir de este club como tú -había afirmado Soler en sus palabras de despedida a Ortí-, ya que lo que tiene mérito es dejar las cosas cuando están altas. Asumo el reto de seguir haciendo un gran club'.
Al principio del pasado verano, Soler negoció con Soriano la venta de sus acciones a la empresa Inversiones Dalport, pero la operación no se cerró, al tiempo que la ampliación de capital social que el club había iniciado concluyó con la suscripción de todo el capital propuesto.
Inversiones Dalport se oponía a esta ampliación y el 50,3 por ciento del capital social del club que aglutinaba antes de la ampliación quedó en el cinco por ciento de la actualidad, lo que le ha restado protagonismo accionarial en la sociedad, aunque mantiene en su poder un elevado número de títulos.
Agencia EFE |
9/10/2009 |