Dos meses después de haber derramado lágrimas por las negociaciones frustradas entre el Deportivo y el Barcelona, el brasileño Filipe Luis ha reconducido su carrera y ha superado el duro golpe que se llevó este verano.
Tras protagonizar uno de los culebrones de esa estación, muchas cosas han cambiado para Filipe, que con el apoyo de su familia y del vestuario se ha recuperado anímicamente a base de cariño y de éxito.
Ahora ya no tiene los representantes que negociaron con el Barcelona y con los que finalizó contrato pocos días después de que se rompieran las negociaciones entre gallegos y catalanes y deportivamente ha dado un paso más en una carrera llamada a concluir en un 'grande'.
El Deportivo no aceptó en julio los ocho millones de euros que ofrecía el Barcelona, que ya había llegado a un acuerdo con los agentes del futbolista, y Filipe lloró cuando se enteró, tras un entrenamiento del equipo coruñés, que el conjunto azulgrana había incorporado a su compatriota Maxwell.
Fue un mazazo para el lateral deportivista, que se apoyó en sus seres más queridos para superar el trance, objetivo que parece haber conseguido.
Le impulsaron las convocatorias de Dunga para formar parte de la selección brasileña, con la que no ha llegado a debutar, y su rendimiento en el terreno de juego no decayó.
Confía en sí mismo, y lo demostró ayer cuando a los 82 minutos del partido con el Málaga chutó, sin pensárselo dos veces, desde unos 25 metros de la línea de fondo para colar el balón por la escuadra de la portería defendida por el uruguayo Gustavo Munúa.
Filipe, que había ensayado los disparos a puerta con Brasil, desoyó las indicaciones del entrenador blanquiazul, Miguel Ángel Lotina, quien quería que centrara el balón en lugar de disparar a puerta.
El gol dio los tres primeros puntos de la temporada al Deportivo y para Filipe supusieron la sutura del episodio de coqueteo con el Barcelona.
El lateral se lo dedicó a su novia, a su familia, y levantó los aplausos y la admiración de una grada con la que se reconcilió y que se acordó del presidente del Barcelona, Joan Laporta, segundos después de que el balón entrara en la meta del Málaga.
La cotización del brasileño aumenta día a día para que algún 'grande' pague los 14 millones que el Deportivo pretendía ingresar por él este verano o se acerque aún más a los 20 que figuran en su cláusula de rescisión.
Carlos Alberto Fernández
Agencia EFE |
14/9/2009 |