Si hay un héroe inesperado en la primera jornada de Liga es el guardameta del Real Valladolid Jacobo Sanz, ya que ni siquiera parecía que fuera a jugar en Almería donde el internacional paraguayo Justo Villar era el favorito para iniciar la temporada como titular.
Jacobo había declarado a Efe antes del encuentro que ahora se siente 'muy querido' en Valladolid por un público que le había pitado con la camiseta del equipo y, sobre todo, en la última visita a Zorrilla, cuando defendía los colores del Getafe.
No era un asunto baladí, ya que en el partido del Trofeo Ciudad de Valladolid ante el Villarreal Jacobo había salido al calentamiento pendiente de si se le abucheaba o no desde la grada. Eso le tenía 'algo preocupado', según confesó a Efe.
'Los aficionados me aplaudieron en ese partido y salí anímicamente reforzado, vi que la gente quiere que las cosas me salgan bien y eso para un jugador de la casa es importante', precisó el guardameta forjado por Luis Mariano Tapias, un preparador de porteros, guardameta del Palencia en la década de los 80, y que pulió también al actual meta del Atlético de Madrid, Sergio Asenjo.
Tras el encuentro de ayer (0-0), Jacobo está muy satisfecho de su actuación, pero su discurso desprende puro realismo, ya que se agarra a ese tópico el fútbol de que para llegar lejos 'hay que ir partido a partido'.
'Hay que trabajar día a día, en estos años he aprendido esta lección entre otras muchas. Ahora sé muy bien cómo funciona el mundillo del fútbol, ya que todo lo que he vivido me ha servido para madurar', subraya.
Formado en las categorías inferiores del Real Valladolid, Jacobo Sanz Ovejero 'peregrinó' por el Real Jaén, al Palencia, al Numancia y al Getafe antes de dar el salto al primer equipo.
En la temporada 2004/05 comenzó a entrenarse con la primera plantilla, sin embargo su debut en Liga no se produjo hasta el primer partido de la temporada 2006/2007 ante el Sporting de Gijón en El Molinón y con susto incluido.
Un rodillazo del delantero sportinguista David Barral en el rostro de Jacobo dejó al guardameta vallisoletano medio inconsciente durante unos segundos y tras reincorporarse al juego hubo de ser sustituido ante la alarma de todos.
Estaba confuso y desorientado, de hecho, había jugado con el 'piloto automático' durante toda una primera parte en la que hizo grandes paradas que ni siquiera recordaba.
Sufrió durante casi cuatro horas lagunas de memoria, aunque tras ser sometido a multitud de pruebas diagnósticas se recuperó sin secuelas. Tras recibir el alta médica en el Hospital Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, adonde fue trasladado en ambulancia, Jacobo dijo entonces, en conversación telefónica con Efe, que ese tenía que ser su año.
Acompañado por su padre, regresaba a Valladolid ajeno a la preocupación que había generado y dando por bueno el golpe si eso servía para agarrarse a la titularidad, pero no fue así. El veterano Alberto López, fichado ese verano de la Real Sociedad, le quitó el puesto aquella temporada, la del ascenso a Primera del Valladolid de los récords, que estuvo 28 partidos invicto y que fue el equipo más goleador, a la par que el menos goleado.
Jacobo, que cumplió 26 años el pasado 10 de julio. seguía entonces a la sombra de guardametas más veteranos. Estuvo de secundario del argentino Albano Bizzarri, del mencionado Alberto López y de Sergio Asenjo hasta que en junio de 2007 fue traspasado al Numancia, donde además de ser titular consiguió el ascenso a Primera tras haberlo hecho el año anterior con el Real Valladolid
En julio de 2008 el Real Valladolid ejerció la opción de recompra que tenía sobre él y le hizo un contrato de tres años, aunque le cedió al Getafe que necesitaba un portero tras la grave lesión del argentino Óscar Ustari en los Juegos Olímpicos de Pekin, durante el partido Argentina-Holanda de los cuartos de final.
En el Getafe ya empezó a ser 'San Jacobo'. Es una ocurrencia tan fácil como elocuente, ya que cuando al guardameta vallisoletano la inspiración le 'agarra' de la mano es muy difícil de batir.
Hay días en que se agiganta su figura muy por encima de sus 193 centímetros de estatura que le avalan como portero. Ayer, por fin, se doctoró con la camiseta del Real Valladolid en Almería donde dejó la sensación de que lo mejor de su carrera está por venir.
José Anselmo Moreno
Agencia EFE |
31/8/2009 |