Estás en Deportes / Fútbol / Noticias

Barrios deprimidos de Sudáfrica recibieron la visita de los jugadores más ricos

Barrios deprimidos de Sudáfrica recibieron la visita de los jugadores más ricos
El centrocampista de la selección brasileña de fútbol Kaká, uno de los futbolistas que visitaron el barrio de Rocklands, en Bolemfontein. EFE
Algunos de los barrios más deprimidos de las grandes ciudades de Sudáfrica ('townships') ya han recibido la visita de algunos de los jugadores más ricos del Mundo, pues los entrenamientos de la selección brasileña en la Copa de las Confederaciones han tenido lugar en instalaciones ubicadas en estos barrios.
17/6/2009
Agencia EFE
Algunos de los barrios más deprimidos de las grandes ciudades de Sudáfrica ('townships') ya han recibido la visita de algunos de los jugadores más ricos del Mundo, pues los entrenamientos de la selección brasileña en la Copa de las Confederaciones han tenido lugar en instalaciones ubicadas en estos barrios.

Este contraste se ha producido, al menos en el caso del equipo brasileño, desde su llegada a Sudáfrica para disputar el torneo, tanto en la ciudad de Bloemfontein, donde jugó el lunes contra Egipto, como en Pretoria, donde se mide el jueves con Estados Unidos y el domingo frente a Italia.

Hombres con salarios espectaculares como Kaká, por el que, además, el Real Madrid ha pagado al Milan en torno a los 65 millones de euros, así como todos sus compañeros de selección que juegan en clubes de primer nivel de Europa o Brasil, han visitado en estos días estos barrios, donde han despertado mucha expectación.

En Bloemfontein, la delegación brasileña se instaló en un lujoso hotel de la zona residencial del norte de la ciudad, reservado exclusivamente para la selección, pero entrenaba en un estadio del barrio de Rocklands, en la parte sur de la localidad, en unas instalaciones perfectas para trabajar, aunque ubicadas en una zona muy deprimida, en la que hubo durante el entrenamiento una gran presencia policial.

La selección tuvo la oportunidad de trabajar en su primera sesión con la presencia en las gradas de unos quinientos aficionados locales, que cantaron y apoyaron al equipo durante la sesión de entrenamiento y que permanecieron en el interior del estadio hasta después de la salida del autobús con los jugadores de regreso hacia el hotel.

Sin duda, la visita de la selección fue una fiesta para un barrio con casas precarias, calles sin asfaltar y en las que la potencia de los focos de las torres de iluminación del estadio contrastaba con la falta de luz en las calles de su alrededor.

Una situación similar se produjo en la primera sesión de trabajo en Pretoria, ya que la delegación partió de su hotel de concentración, ubicado en un centro comercial de la ciudad de Centurion, para trabajar en un estadio con capacidad para cerca de 20.000 espectadores en el barrio de Atteridgeville, al noroeste de la capital del país.

Atteridgeville no ofrecía una imagen tan deprimida como la de Rocklands, en Bolemfontein. Contaba con un centro comercial y sus calles tenían más infraestructuras.

Tras el entrenamiento, los jugadores tuvieron la oportunidad, desde el autobús, de ver la fiesta, que con la música a todo volumen, se vivía en sus calles para festejar el Día de la Juventud, que se celebra cada 16 de junio, día en el que en 1976 murieron tras una acción policial alrededor de doscientos jóvenes en el 'township' de Soweto.

Allí, en el estadio de Atteridgeville, los suplentes de la selección brasileña se enfrentaron al equipo sub-17 de club Super Sport United en un partido sin público, tras el que los jugadores locales aprovecharon la oportunidad para hacerse fotografías con Kaká, Dani Alves, Luis Fabiano, Robinho y todas las estrellas del equipo brasileño.

El estadio reunía unas magníficas condiciones para la práctica del fútbol con graderíos amplios y confortables que contrastaban con el entorno de la instalación.

Los campos de entrenamiento de las delegaciones han sido elegidas por la FIFA entre las posibilidades que ofrecía cada ciudad y cada selección ha podido optar entre dos o tres campos en cada ciudad.

A diferencia de en anteriores ocasiones, la Confederación Brasileña de Fútbol no ha establecido en esta competición programa alguno de colaboración con instituciones locales y provinciales para trabajar en sus instalaciones y contribuir a mejorarlas o a potenciar en fútbol en esos lugares.



 Agencia EFE |  17/6/2009 |