Miles de aficionados, en su mayoría sudafricanos, hicieron vibrar el estadio de Pretoria, el Loftus Versfeld, donde la selección brasileña, que una vez más gozó de su popularidad mundial, derrotó contundentemente al equipo estadounidense para prácticamente asegurar su paso a semifinales del torneo de la Copa Confederaciones.
En las gradas del Loftus, que normalmente lucen el color azul de los Blue Bulls, predominó esta tarde el amarillo de la selección brasileña, y los alrededores del recinto deportivo se encontraban atestados de seguidores del equipo de Brasil.
El estruendoso y constante sonido de las 'vuvuzelas' -la versión africana de la trompeta- y la ola mejicana se impusieron hoy frente a los bailes africanos que se presenciaron en la ciudad de Bloemfontein, tanto en los entrenamientos como en el emocionante partido contra Egipto.
Sin embargo, Pretoria, conocida popularmente como 'el último reducto de los afrikaner', descendientes de los colonos holandeses que desembarcaron en las costas del país en el siglo XVII, tuvo que lidiar hoy con las incomodidades que conlleva organizar un evento de esta magnitud en un estadio situado dentro de la propia localidad.
De ello ha sido hoy muy consciente el propio presidente de la FIFA, Joseph Blatter, que pudo comprobar de primera mano los incómodos atascos que han estado sufriendo durante más de dos años los habitantes de las nueve ciudades en las que tendrá lugar el año que viene el Mundial, en especial Pretoria y Johannesburgo.
Después de llegar 15 minutos tarde a la rueda de prensa que estaba programada antes del séptimo partido de la Copa Confederaciones, Blatter confesó que su retraso se debió al tráfico, 'pero hay que tener en cuenta que la mayoría de las carreteras están en obras por el Mundial del año que viene'.
Al igual que Blatter, muchos de los asistentes al encuentro llegaron también tarde a su cita, lo que hace pensar que los sudafricanos no han tenido en cuenta las múltiples advertencias de la FIFA y de la organización local sobre le necesidad de ser puntuales a la hora de asistir a eventos deportivos.
Por otro lado, el Comité de Organización Local de Sudáfrica sí parece haber reaccionado ante las críticas de la FIFA, que se quejaba de que la gran cantidad de asientos vacíos en los partidos que se han celebrado hasta ahora, con excepción del partido inaugural.
'La organización local podría haber hecho algo más para vender billetes y para llenar las gradas, como regalar entradas a los escolares o algo', sugirió el pasado lunes Blatter en una rueda de prensa.
El comité local ha tenido muy en cuenta la opinión del presidente de la FIFA, puesto que hoy centenares de jóvenes ataviados con sus uniformes escolares y 'armados' con las populares 'vuvuzelas' irrumpieron en el estadio poco antes de que comenzara el encuentro.
El bajo precio de las entradas para la Copa Confederaciones Sudafricana -las más baratas han costado 70 rand, lo que equivale a unos 8 euros- y la excepcional venta de billetes en puntos físicos, no ha impedido que unas 200.000 localidades no hayan sido compradas.
A la escasa asistencia de público a la Copa Confederaciones puede unirse otra crítica, puesto que aunque el entusiasmo del publico africano en un principio parecía ser el elemento que diferenciaría esta Copa Confederaciones del resto, el uso exagerado de las 'vuvuzelas' se ha transformado en un problema más para el comité organizador.
El ruido que generan los centenares de trompetas molesta a las televisiones que retransmiten los partidos, pero tanto el seleccionador del equipo italiano, Marcelo Lippi, como el presidente de la FIFA, han defendido a los espectadores africanos.
'Como dice Lippi, esto es nuevo para nosotros, pero tendremos que adaptarnos', afirmó hoy Blatter en una rueda de prensa. 'En África hay mucho ruido siempre, pero desde luego no le corresponde a la FIFA decir a los aficionados que se callen', puntualizó.
Agencia EFE |
18/6/2009 |