Los jugadores de la selección de Estonia, rival de España en el encuentro de clasificación al Mundial 2010 que se disputa mañana, hicieron su último entrenamiento en el estadio Romano, alucinados por el ambiente que generaron 10.000 aficionados que les ovacionaron a la espera de la sesión de España.
Estonia se entrenó durante una hora en el escenario del partido, entre ovaciones y cánticos de la grada que les animaron en cada ejercicio que realizaron.
Tarmo Rüütli, seleccionador de Estonia, mantenía una duda en la delantera y pudo despejarla en la última sesión, cuando probó con Voskoboinikov, en lugar de Zenjov, como pareja ofensiva de Andres Opper.
Los internacionales estonios completaron un partidillo a mitad de campo y series de disparos a puerta, en la que se lució ante las ovaciones de la grada el portero Sergei Pareiko.
Los gestos de agradecimiento a la grada fueron continuos de unos jugadores acostumbrados a actuar en partidos oficiales con menos espectadores, en un país donde el fútbol no es el deporte más seguido.
Se marcharon del estadio los jugadores, cuando ya se entrenaba la selección española, aplaudiendo a la afición que coreaba el nombre de Estonia.
Agencia EFE |
9/9/2009 |