El Mallorca está viviendo una pesadilla institucional que amenaza su futuro justo en uno de los momentos deportivos más brillantes de su historia, con el equipo luchando por un puesto en la Liga de Campeones tras ganar los cinco partidos disputados en el Ono Estadi.
El Mallorca se desangra lenta pero inexorablemente con un tesorería en números rojos; jugadores, cuerpo técnico y empleados sin cobrar la nómina de octubre; y con las demandas cruzadas entre los actuales propietarios -la familia Martí Mingarro- y el ex presidente y dueño de la entidad Mateo Alemany.
Por si fuera poco, el club vive en estos momentos un enorme vacío de poder y está bajo la amenaza de un concurso necesario de acreedores (antigua quiebra).
¿En qué momento el Mallorca empezó a cavarse su propia tumba? Algunos creen que el detonante de esta situación fueron los problemas económicos de quien fue su propietario hasta el pasado mes de febrero, el promotor y dueño del 'Grupo Drac', Vicente Grande, que se declaró insolvente en junio de 2008.
De hecho, presentó en los juzgados la mayor suspensión de pagos (concurso voluntario de acreedores) de la historia en Baleares, con un pasivo superior a los mil millones de euros.
Grande cayó en desgracia, sobre todo, tras la esperpéntica y fracasada operación de compraventa del club por parte del empresario inglés Paul Davidson, que 'huyó' cuando tenía que depositar 38 millones de euros.
Las gradas del Ono Estadi despidieron a Grande con una 'pañolada' histórica que aceleró el regreso a la entidad del abogado Mateo Alemany, santo y seña del club desde la época del fallecido Antonio Asensio.
De todos modos, Alemany estuvo poco tiempo ya que vendió por 4,5 millones de euros la mayoría del capital social de la entidad al Grupo Safin, de la familia Martí Mingarro, tras descartar la oferta del tinerfeño afincado en Madrid Carlos González.
Los nuevos propietarios llegaron al club con las mejores intenciones del mundo, pero, por lo visto hasta ahora, sin inyectar el capital necesario para garantizar la supervivencia de la entidad, agobiada por acreedores, entre ellos la Agencia Tributaria.
Los Martí Mingarro aducen que a ellos les engañaron con un estado de cuentas que no reflejan la gravedad de la situación, y han solicitado tiempo para reunir el dinero y pagar las deudas en unos momentos de crisis económica y después de que muchas entidades bancarias les hayan negado los préstamos solicitados.
Alemany, por su parte, que no ha cobrado el primer pago de las cantidades acordadas con los Martí Mingarro, les ha enviado un requerimiento notarial para recuperar la propiedad de la mayoría de las acciones; todo ello ante el silencio de los actuales dueños del Mallorca, que ni siquiera se presentaron ayer a una reunión fijada ayer en Palma con Alemany.
La situación es tan crítica que ni el cuerpo técnico ni los jugadores callan. La plantilla censuró públicamente esta semana al consejero delegado, Javier Martí Asensio, que no esté cumpliendo con sus promesas, y el entrenador Gregorio Manzano ha solicitado a los propietarios que den 'un paso atrás' y se marchen si no son capaces de sacar adelante el proyecto.
Éste es el oscuro panorama del Mallorca a pocas horas de enfrentarse al líder de la Liga, el FC Barcelona. Del partido, poco o casi nada se ha hablado este semana en la capital balear.
Todo el interés está volcado en saber si la institución instará, o no, un concurso voluntario de acreedores que le permitiría ganar tiempo frente a los compromisos económicos más urgentes que, por desgracia para este histórico club y su afición, son muchos.
Agencia EFE |
6/11/2009 |