¡De penalti y a los 93 minutos! El gol de Diego Forlán a Ecuador en Quito el pasado sábado no sólo dio la victoria por 1-2 a los uruguayos en la penúltima jornada de las eliminatorias, sino que llevó del cero al infinito el ánimo futbolístico de un país que ya veía muerta y enterrada su posibilidad de acudir al Mundial de Sudáfrica.
La imagen de Uruguay antes y después del minuto 93 del encuentro no podría ser más opuesta, sobre todo si se compara con la del pasado 5 de septiembre, cuando su derrota en Lima ante el colista de las eliminatorias dejó un duro rastro de desolación en la cara de los aficionados celestes.
Memorias de fracasos recientes, recuerdos de glorias ancestrales y lamentos por oportunidades perdidas llenaron entonces las páginas de los diarios y los espacios de los noticieros anunciando el fin de las aspiraciones uruguayas para jugar un Mundial.
Arreciaron las críticas a la organización del fútbol profesional uruguayo, a la gestión de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), a las decisiones tácticas del seleccionador Óscar Washington Tabárez y al desempeño de los futbolistas que brillan en Europa, pero que fallan con la selección.
La decepción fue tal que la AUF se vio obligada a regalar entradas para que el Estadio Centenario, de Montevideo, sede del primer Mundial, en 1930, no apareciera vacío en el choque con Colombia, que llegaba envalentonado por su triunfo en casa sobre Ecuador y dispuesto a cobrar venganza por la derrota que los uruguayos les infligió en Bogotá.
Se jugaba la decimosexta jornada, faltarían tres para el fin de las eliminatorias y los uruguayos, remando con el viento en contra, apelaron a su 'garra', doblegaron las apuestas adversas y se impusieron por 3-1.
Con el nuevo aire, llegaba ahora el estudio de lo que faltaba para ir al Mundial a sabiendas de que los siguientes escollos eran s de Ecuador en Quito y a Argentina en Montevideo, rivales directos por la clasificación.
Hoy, a 48 horas del último encuentro de la ronda clasificatoria, las noticias son bien distintas.
En apenas unas horas los hinchas uruguayos agotaron las cerca de 57.000 entradas disponibles para el compromiso, pese a los precios sustancialmente elevados de las mismas.
La prensa local, que lloraba por la casi segura eliminación, ahora festejan 'el delirio celeste' y hacen conjeturas sobre los puntos flacos del equipo dirigido por Diego Maradona.
Mientras los puestos con banderas uruguayas pueblan ya el centro de la capital uruguaya a la espera del trascendental partido, hasta los más prudentes se desprenden de la calculadora para hablar con soltura de la clasificación al Mundial.
Los uruguayos dependen de sí mismos y para confirmar este privilegio, basta vencer a Argentina.
Además, la posibilidad de dejar en la cuneta a Argentina, su odiado hermano o amado enemigo, según se mire, también inflama un poco los ánimos del pueblo oriental.
Y si la victoria sobre los argentinos falla, los medios también se encargan de subrayar que, incluso, con un empate o una derrota Uruguay podría ir a la zona de repesca, donde se medirá con Honduras o Cota Rica.
¿La razón? Ecuador tiene que ganar 'sí o sí' a Chile en Santiago para poner en peligro su clasificación, algo que, hoy por hoy, para los uruguayos, no parece muy probable.
Agencia EFE |
13/10/2009 |