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Djokovic impresiona ante Nadal y jugará la final contra el local Monfils

Djokovic impresiona ante Nadal y jugará la final contra el local Monfils
Novak Djokovic de Serbia recciona tras ganar al el español Rafael Nadal en el partido de semifinales del Másters 1.000 de París-Bercy en París, Francia. EFE
Novak Djokovic paralizó el Másters 1.000 de Bercy con un juego impresionante de precisión y fuerza que se llevó por delante a Rafael Nadal y le situó de lleno en la final donde se medirá al francés Gael Monfils.
14/11/2009
Agencia EFE
Novak Djokovic paralizó el Másters 1.000 de Bercy con un juego impresionante de precisión y fuerza que se llevó por delante a Rafael Nadal y le situó de lleno en la final donde se medirá al francés Gael Monfils.

El serbio desplegó un huracán de tenis imparable que le designa como el mejor tenista de este final de temporada. Sólo Nadal, en una evidente progresión ascendente, podía discutirle este puesto, pero el mallorquín sucumbió a la raqueta de 'Nole'.

En pisa rápida y cubierta y en su actual estado de forma, el serbio se mostró intratable para colarse en su quinta final del año en un Másters 1.000, una penúltima oportunidad de sumar uno de estos torneos en los que el serbio falló siempre en el último peldaño.

Contra Nadal se mostró imperial. 'Estuve perfecto', resumió tras el partido, una opinión que compartió el mallorquín, que se marchó satisfecho de la progresión de su juego pero realista ante la superioridad del serbio.

'Ha sido mejor que yo', dijo el de Manacor tras inclinarse por un contundente 6-2, 6-3 en hora y cuarto de juego.

Poco podía hacer ante el huracán serbio que multiplicó los golpes ganadores desde todos los lados de la pista. En su mejor fase acumuló 14 puntos consecutivos y llegó a hacer una serie de siete juegos seguidos.

A cada intento de reacción de Nadal le seguía una nueva demostración de poderío del serbio, que dominó en todos los aspectos, desde el saque a la volea, del fondo de la pista a la red.

Fue un partido completo, el mejor de su temporada junto con la final de Basilea de hace una semana, según reconoció el propio jugador.

Con esta victoria, Djokovic acumula nueve triunfos consecutivos y está a un paso de su primer Másters 1.000 del año y su quinto torneo, tras los de Dubai, Belgrado, Pekín y Basilea.

Nadal se quedó con la miel en los labios y no mete una copa en su palmarés desde que en mayo pasado alzó la de Roma.

Pero el mallorquín no está preocupado. Sabe que su lesión de rodilla ha perturbado la segunda parte de la temporada, pero desde que volvió los resultados son buenos. Le falta sólo rematar.

Acumula cinco torneos consecutivos en los que, al menos, ha llegado a semifinales. Y no torneos cualquiera: Cincinnati, el Abierto de Estados Unidos, Pekín, Shangai y ahora Bercy. Competiciones que se disputan en pista rápida, la menos buena para Nadal que lleva tiempo sin pisar su querida tierra batida.

A Djokovic sólo le queda el obstáculo Monfils, un rival al alcance de su mano que comparecerá con la motivación extra de jugar ante su público.

Sólo ese factor parece distorsionar las opciones del serbio que, por lo demás, lo tiene todo a su favor. Un mejor ránking -'Nole' es tercero del mundo y Monfils 16-, la experiencia -el francés nunca ha jugado la final de un Másters 1.000-, la confianza que dan los triunfos recientes y el ascendente de no haber perdido en ninguno de los tres duelos disputados contra el francés.

Aunque no se puede decir que hayan sido victorias fáciles par Djokovic, que siempre ha tenido que pelear a tope contra el galo. En su primer duelo jugaron cinco set en el Abierto de Estados Unidos de 2005. Al año siguiente, Monfils llevó al serbio a tres juegos de desempate en Roland Garros, aunque no sumó ninguna manga. El último duelo tuvo lugar en cuartos de final de los Juegos de Pekín donde Djokovic remontó un set en contra para acabar imponiéndose.

Lucha y pelea promete el francés sin olvidar el calor del público, un arma que supo emplear en semifinales contra Stepanek.

Monfils acabó cerrando un partido (6-4, 5-7, 6-4) que a punto estuvo de dejar escapar. El público de Bercy retuvo el aliento cuando el francés servía para ganar en el segundo set y vio como Stepanek le arrebataba el saque.

El francés se vio obligado a jugar una tercera manga y en esa no falló.



 Agencia EFE |  14/11/2009 |