La mexicana Paola Espinosa, campeona mundial de saltos, cambia de conversación cuando le hablan del miedo porque es ese el fantasma que la persigue cuando se entrena en el tanque de clavados y también en las competiciones.
'Me da miedo lanzarme desde 10 metros, siempre lo siento, y es que impresiona subir tan alto y saltar', confesó en una entrevista con Efe la deportista, que el miércoles se convirtió en la reina de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez, con tres medallas de oro.
Paola había ganado dos preseas doradas en los juegos regionales de San Salvador-2002, pero perdió todo cuatro años después, en Cartagena-2006, una derrota que se le clavó como una espina que ha llevado durante 48 meses.
Se levantó de ese revés y ganó tres de oro en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, una medalla olímpica en el 2008 y el título mundial el año pasado, pero la espina no dejó de molestar y la impaciencia pareció consumirla mientras esperaba llegar a la revancha en Mayagüez.
Desde su primer salto en Puerto Rico, en la prueba de trampolín de un metro, su entrenadora, la china Ma Jin supo que ella andaba bien y si se mantenía concentrada, iba a ganar tres medallas. No sólo fueron de oro, sino que la convirtieron en la primera saltadora con cinco títulos en la historia de los Centroamericanos y del Caribe, lo que por fin le ha devuelto la paz.
'Ma Jin está haciendo un gran trabajo conmigo', se limita a comentar la chica de 23 años de edad, nacida en La Paz, en Baja California, en el norte de México.
Es una mujer de mucha personalidad, que parece no tener nervios cuando llega el último salto de una competencia y está obligada a ejecutar bien el clavado de alto grado de dificultad, sin embargo al terminar la lucha, Paola es una chica sentimental que llora con películas y canciones.
'Soy extraña, no lloré cuando me colgaron la medalla olímpica en Pekín ni tampoco lo hago por penas de amor, pero para las películas y las canciones soy súper chillona', confiesa.
De baja estatura, figura estilizada y profundos ojos negros, se niega a aceptar que tiene muchos pretendientes y al hablar del tema lo hace con un toque de misterio.
'Ojalá sean muchos, aunque tengo un carácter difícil. No tengo preferencias de gusto con los hombres, me gustan todos menos los chaparritos (bajos de estatura), aunque si aparece el amor de mi vida y es así, le doy la bienvenida', dice y se ríe de su propia ocurrencia.
En México la criticaron hace poco porque huía de los medios, ella lamenta que a veces no respeten su privacidad y quieran entrevistarla a mitad de un entrenamiento, pero asegura que está abierta, como demostró en Mayagüez al recibir a los periodistas en enjambre y sin previo aviso.
La sobresaliente atleta empezó a saltar de niña y cuando las amigas del barrio jugaban con muñecas ella lo hacía en el agua.
'Me perdí cosas, pero ha valido la pena, soy una mujer feliz y cuando me retire podré recuperar algo', razona.
Paola Espinosa es ya la más grande saltadora que ha pasado por los Juegos Centroamericanos y del Caribe con un título más que su compatriota Berta Baraldi.
Si se compara con hombres, tiene las mismas medallas totales, siete, que el mexicano Fernando Platas y sólo una menos de oro que el mítico Joaquín Capilla, a quien puede superar si gana dos o más en el 2014 en Veracruz.
'No me gusta pensar tan adelante, es apresurado saber si podré sumar más en Veracruz, yo no sé dónde estaré entonces. Prefiero vivir el día de hoy', concluye.
Agencia EFE |
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