Bélgica vuelve al ataque en el mundo del tenis con el regreso al Abierto de Australia de sus dos mejores representantes de siempre, Justine Henin y Kim Clijsters, dos ex números uno que en un momento dado decidieron retirarse de sus carreras y ahora se han alistado de nuevo con renovadas energías.
La vuelta de Henin, ganadora en Melbourne en 2004, es la más reciente. La pequeña jugadora de Lieja, que deleitó con su grácil tenis durante los primeros años de este nuevo siglo, entonó el adiós en mayo de 2008, quizás saturada de tenis y falta de motivación, y después de sufrir una ruptura en su matrimonio.
Atrás quedaron 117 semanas como número uno de las listas y un tenis imaginativo y versátil que contrastó frente al poder destructivo de las hermanas Serena y Venus Williams. Su juego, más apropiado para tierra, le dio también sus frutos en otras superficies, al ganar además de Roland Garros, el Abierto de EE.UU., y alcanzar la final de Wimbledon dos veces.
Año y medio después de aquella despedida Henin ha decidido regresar. Y su anuncio conmocionó de forma espectacular el alicaído circuito femenino, regentado por Serena, y hasta ahora mantenido fugazmente por los destellos de las serbias Ana Ivanovic y Jelena Jankovic, la lucha de la rusa Dinara Safina y los coletazos, entre lesión y lesión de Maria Sharapova.
Con sus 27 años y después de un periodo de ausencia notable, la pregunta es qué podrá demostrar ahora Henin. La respuesta la dio ya la rusa Nadia Petrova en el primer partido del regreso de la belga en el torneo de Brisbane, donde participó con una tarjeta de invitada especial. 'Creo que es mejor jugadora que antes de su retirada. Es más agresiva. Antes era más una tenista de tierra batida, pero ahora la veo como una tenista de pista dura', dijo.
El convencimiento de Henin fue total. Y de aquella jugadora que había reconocido que no había visto ni un solo set en los primeros doce meses de su ausencia, prueba de su desgana, renació otra diferente.
'Me siento mucho mejor que cuando me retiré', afirmó Justine. 'Ahora con 27 años quiero vivir mi segunda carrera de una forma diferente a cómo viví la primera. He aprendido muchas cosas de mi en los últimos 18 meses. No diría que he cambiado, pero sí que he crecido y me he dado cuenta que no sólo era una jugadora de tenis, y esta persona es lo que me importa ahora', dijo hoy.
La confirmación de esa nueva etapa llegó al alcanzar la final del primer torneo donde participaba, para toparse en aquel último partido contra su compatriota Kim Clijsters, precisamente la que inspiró su regreso, tras ganar ella el Abierto de EE.UU.
El destino las había unido en esa final. Las dos mejores raquetas que ha dado Bélgica, las que durante años sirvieron para que las páginas deportivas se llenaran con sus nombres, se reunían de nuevo. Y allí prevaleció el juego de Clijsters, una jugadora que como Henin también decidió colgar la raqueta, aunque por motivos diferentes.
'Es una gran sensación. Bélgica no podía imaginar que de nuevo tendría a dos belgas en la final la pasada semana. Ahora nos damos cuenta de lo afortunadas que fuimos al tener a las dos en la cima siendo un país pequeño. Creo que vamos a disfrutarlo más ahora', advirtió.
El deseo de ser madre llevó a Clijsters a abandonar el tenis profesional. Vivió esa nueva vida durante dos años, pero regresó al circuito el pasado verano y disputó cuatro torneos en la última parte de la temporada. Su victoria más contundente la alcanzó al proclamarse campeona del Abierto de Estados Unidos, su segundo título del Grand Slam, que le sirvió para acabar entre las veinte primeras.
'En estos dos años en los que he estado fuera muchas cosas han cambiado en mi vida y muchas buenas se han producido. Fueron decisiones que tomé, casarme, tener una hija, y no cambiaría ninguna por nada', dijo hoy Kim, que recordó que el éxito en su vuelta se ha debido sin duda a su trabajo.
'Cuando intentas entrenarte cada día al máximo sabes que la recompensa llegará. Eso y la motivación hacen que lleguen los buenos resultados. Por eso no me ha sorprendido, porque he puesto mucho empeño y sabía que el éxito llegaría en breve', puntualizó.
Clijsters permaneció como número uno del mundo 19 semanas y durante el tiempo que coincidió con Henin en las pistas, ambas recordaron los buenos tiempos del tenis español, con Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez.
Justine y Kim nivelaron en esos momentos el escorado circuito donde prevalecían las Williams. Ahora, ese dueto se ha visto reforzado por una figura emergente, su compatriota Yanina Wicmayer, ganadora del torneo de Auckland al vencer a la italiana Flavia Pennetta en la final. Las tres forman el tridente con el que Bélgica contraataca en este primer Grand Slam.
Miguel Luengo
Agencia EFE |
16/1/2010 |