Brasil recuperó el trono que perdió el año pasado, y que tuvo en su poder los cinco años anteriores de forma consecutiva, al vencer a Serbia en una final tensa, igualada y que pudo haber ganado cualquiera (3-2), mientras que Cuba se quedó fuera del podio al perder contra Rusia por el tercer y cuarto puestos.
Brasil y Serbia jugaron un partido de poder a poder, en el que cada punto era rápidamente contrarrestado por el rival para no dar la más mínima ventaja
Con dos sets a uno a favor de Brasil, la tensión se podía cortar en el Beogradska Arena y los nervios brotaban de las miles de gargantas (22.680) que animaban a los locales.
El momento más tenso del partido fue cuando con empate a 21 en el cuarto set, el enésimo error arbitral -incluso hubo que cambiar un colegiado auxiliar por sus continuos fallos siempre en contra de Brasil- concedió punto a Serbia, cuando en realidad había habido un roce del balón. La mesa técnica obligó a los colegiados a cambiar su criterio y le dieron el punto a Brasil, con la más que considerable bronca de los aficionados.
Brasil se desangraba poco a poco y veía como se le cerraban las puertas del cielo cuando el marcador reflejó un 4-7, pero entonces apareció el Brasil ganador y en un final de auténtico infarto, como no podía ser de otra forma, volvió al paraíso de los vencedores.
Cuba, por su parte, jugó poco y mal, cediendo el podio a Rusia, que tampoco hizo nada del otro mundo, y volvió a dejar un regusto amargo porque parece que tiene potencial para aspirar a todo y siempre acaba sin ganar nada.
Agencia EFE |
26/7/2009 |